Barcelona tropieza en el inicio de año

Hacía mucho tiempo que Cornellà-El Prat no sentía un derbi como el de hoy. Fue apenas el prólogo de la intensa eliminatoria de Copa del Rey que les medirá de nuevo en apenas cuatro días. La presentación fue notable en cuanto a trabajo, empeño y polémica. Faltó fútbol, algo que se puede disculpar cuando dos equipos se tratan de tú de manera tan pasional.

El Espanyol de Galca sorprendió con su presión adelantada. Le exigió un derroche de actitud y fuerzas que sólo le mermó en la última media hora. Aprovechó su superioridad numérica en el centro del campo para asfixiar las apariciones de Messi, Iniesta y Rakitic. Dejó sin salida clara al Barcelona hasta obligarle a buscar su suerte en jugadas a balón parado.

Sólo Iniesta desequilibró ante la celosa defensa de Diop o Jordán en la medular. De Messi hubo primeras noticias en una falta que estampó en la cruceta en el tramo final del primer tiempo. El Barça no tuvo posibilidad de mover la pelota con la fluidez que acostumbra. Optó por embarrarse en la pelea que le propusieron para igualar así la dinámica del derbi. Confió en que su momento llegaría.

El miedo al cansancio y la acumulación de tarjetas en la línea defensiva hizo aconsejable un paso atrás del Espanyol en el segundo acto. Lo dio sin renunciar al contragolpe, liderado por el inquietoHernán Pérez y la elegancia de Marcos Asensio.

El Barcelona vuelve a estrenar año con un tropiezo. Como en Anoeta. Esta vez con sus mejores hombres en el campo. Sólo 12 de ellos. Luis Enrique consideró que su banquillo no ofrecía las soluciones pertinentes. Pronto encontrará lo que desea. La penúltima jornada de la primera vuelta de la Liga le puede dejar sin el campeonato honorífico de invierno. La sanción FIFA termina. Igual consuela. Arda y Aleix Vidal ya esperan turno. Llegan refuerzos al pentacampeón.

Vía MARCA.