El United se queda sin triplete copero, eliminado de la FA Cup por un Chelsea (1-0) que aprovechó tanto las ausencias de su rival como la posibilidad de jugar con uno más durante casi una hora de juego. Materializó Kanté, se exhibió Hazard y desgastaron los londinenses a los del norte de Inglaterra, incapaces de voltear ante la adversidad.

No limaron asperezas Chelsea y United, todavía enzarzados cuatro meses después. Ni el tiempo logró cicatrizar heridas que volvieron a reabrirse en Stamford Bridge, representadas por los técnicos de ambos equipos. Había escepticismo en torno a su comportamiento, aunque el juego y la polémica disiparon las dudas para exponer las rencillas evidentes entre Conte y Mourinho. En cuestión de minutos la noticia se alejó del fútbol para dar cobertura al enfrentamiento entre el italiano y el portugués, acentuado por la expulsión de Herrera tras dos amarillas tan justas como ingenuas por parte del internacional español. No cupo en su asombro el mediocampista, fiel reflejo del carácter que imprime Mourinho a sus equipos.

Oliver se convirtió en protagonista sin quererlo, obligado a poner paz en un choque en el que el United, huérfano de sus mejores hombres, tuvo que recurrir a los matices tácticos para combatir el poderío del intratable líder de la Premier. Sorprendió Mourinho en su puesta en escena, tan compleja su interpretación como para el Chelsea desarticular una defensa que cerró a veces con cuatro, otras cinco e incluso con seis. La orden, sin embargo, era siempre la misma. Saltar a la presión cuando el rival se acercaba a zona de peligro. Fue Jones, recurrentemente, el que trató de neutralizar la versatilidad de Hazard, imposible de frenar cuando el belga se desató.

Le costó al Chelsea calibrar, pero con el balón desnudó a un United escaso de recursos, confiado a una carrera de Rashford o a una jugada ensayada. No fue un partido brillante a nivel plástico, sino interesante por las variantes tácticas, dispuestas a dificultar la resolución de una eliminatoria que se calentó tanto con la roja a Herrera que hasta Stamford Bridge se burló de las protestas de Mourinho. No lo dejó pasar el preparador luso, encarado con la hinchada para recordar los tres títulos de la Premier League que ganó con el cuadro londinense.

La inferioridad empequeñeció a los diablos rojos, obligados a achicar agua de un barco cuyo hundimiento era previsible. Golpearon los locales al poco de reanudar con un disparo certero de Kanté desde la frontal, ajustado, imposible para De Gea (50’). El español había ejercido de salvador en el primer tiempo con dos intervenciones providenciales, hasta que el ex del Leicester estableció la ventaja para el Chelsea. El escenario condujo a que los de Conte monopolizaran el encuentro, localizado en territorio ajeno. Cada vez le costó más salir al United, aunque la tuvo Rashford en un error de David Luiz por arriba. Recibió el internacional inglés, caracoleó ante Cahill pero Courtois apareció para evitar el empate.

Con todo perdido el United lo intentó, a la desesperada, pero su reacción fue tan tardía que el Chelsea no sufrió por tener que afrontar la igualada. Se impusieron los azules, los últimos en subirse al tren con dirección a Wembley. El United se queda por el camino, despertado del sueño de conseguir un triplete de copas.

 

Vía Mundo Deportivo