Islandia jugará los octavos de final manteniendo su condición de invicta en esta Eurocopa. La victoria frente a Austria les permite clasificar como segundos de grupo. Se enfrentarán a Inglaterra por un puesto en los cuartos de final. Austria, por su parte, dijo adiós a la competición, tras no conseguir más que un empate frente a Portugal.

Formaron los austriacos con defensa de cinco, con Dragovic liderando la salida de balón desde la posición de líbero, un interesante Baumgartlinger llevando la batuta desde el pivote, y el mejor jugador del plantel, Alaba, aislado en la punta de ataque (de jugar como central o lateral en el Bayern de Guardiola, a hacerlo como referencia ofensiva en su selección). Islandia, sabedora de que el empate le garantizaba el pase, cerró líneas sobre campo propio para maximizar el impacto que el trabajo de sus centrocampistas, especialmente reflejado en la figura de su capitán Gunnarsson, pudiera tener en el partido.

Fue precisamente el mediocentro islandés el que, en un saque de banda aparentemente intrascendente, dibujó un saque largo al área austriaca que peinó el central Árnason. El balón terminaría cayéndole al correoso delantero del Kaiserslautern Bödvarsson, que puso el uno a cero con un complicado remate de espaldas.

El gol sirvió para que Austria tuviese que radicalizar su propuesta: carrileros como extremos y Arnautovic y Sabitzer centrando su posición, para terminar jugando con una delantera de tres hombres. Especialmente insistente fue el primero, que esta vez sí, ejerció como el líder que es para los suyos, hasta aglutinar 3 ocasiones de gol en escasos minutos. No obstante, el encargado de lanzar el penalti del que Austria dispuso en el minuto 38 fue Dragovic, haciendo gala de la misma personalidad que demostró con el balón en los pies. Falló, pero ni así se amedrentó a la hora de mover a los suyos.

Introdujo Koller dos cambios al descanso. Deshizo la línea de tres centrales sustituyendo a Prödl por Schöpf, centrocampista del Schalke 04, e introdujo a Janko para que ejerciese como delantero centro. El segundo cambio permitió realizar la modificación que sería la clave del devenir de la segunda parte: Alaba retrasó su posición hasta el medio campo.

El jugador del Bayern hizo suyo el partido, dando sentido al permanente ataque posicional austriaco y dibujando pases tensos filtrados con precisión que dificultaban enormemente la labor defensiva de los islandeses. El gol era cuestión de tiempo: lo logró el Schöpf, en una gran jugada colectiva.

Islandia renunció descaradamente a pisar campo rival. El empate les servía para pasar. No ocurría lo propio con Austria, que estaba obligada a ganar para poder clasificar. La escena recurrente durante los últimos minutos de partido consistía en ver a Dragovic y Hinteregger, los centrales, en la frontal del área islandesa, con Alaba como último hombre (su partido fue de película), y hasta seis hombres cargando el área para buscar el remate.

El resultado fue el gol de Traustason en una contra en el tiempo añadido, con el que Islandia certificaba su pase a la siguiente ronda de la primera Eurocopa en la que participa. Sus 330.000 habitantes podrán seguir disfrutando, al menos un partido más, de las hazañas de los que son ya, por méritos propios, los héroes de la nación.

ABC.