Por Pedro Vita
No estamos preparados…
Messi trasciende a su selección y a cualquier equipo. Y si te gusta el fútbol, no estás preparado/a para lo que está por pasar.
Messi lloró al terminar el partido con Egipto. Lloró porque fue una locura la remontada. También lloró porque, estando 0-2, en algún lugar de su inconsciente, sintió que se terminaba…
Claro que confiaba en sí mismo. Claro que confiaba en sus compañeros… pero las cosas no estaban saliendo bien y faltaba poco para el pitazo final.
Y, de repente, esa emoción del “se está terminando” se empezó a mezclar con la emoción de la locura de la remontada. Y remontó.
Pasó de la tristeza profunda a la euforia total en muy pocos minutos.
Pasó del “se terminó” al “todavía queda un sueño por cumplir” en un abrir y cerrar de ojos.
Despedirse de ser el Messi jugador (aunque Messi sea eterno) no debe ser fácil. “Dejar de ser” significa perder gran parte de tu identidad. Y, cuando Messi deje de jugar con la selección de Argentina, gran parte de su identidad desaparecerá. Y, con el tiempo, construirá otra, siempre siendo Messi, pero ya sin jugar en la selección, tratando de conseguir títulos y de romper sus propios récords.
Qué difícil debe ser dejar de ser lo que te hizo eterno…
Messi, siendo el mejor futbolista de la historia (y tal vez el mejor deportista de la historia), tiene sentimientos y emociones como vos y como yo. Por eso lloró.
¿Debe Messi seguir pateando los penales de Argentina? Claro que sí. Es Messi, y de Messi ya nos quedó claro que NUNCA se puede dudar.
Si hay algo que a Messi le ha permitido seguir siendo Messi, incluso cuando el físico ya no acompaña como antes, ha sido la confianza de sus compañeros y cuerpo técnico. Eso hoy es la mayor motivación de Messi.
Y Argentina, si quiere tener más chances de ser campeón, necesita que la máxima motivación de Messi esté activada.
Por eso, solo Messi puede decidir que Messi no pateará un posible próximo penal de Argentina.
En fin: el día que Messi deje de ser el Messi que conocemos porque su carrera haya terminado, todos dejaremos de ser, en algún punto, quienes somos. Porque, sin Messi en la cancha, nuestras vidas ya no serán las mismas.