Vitinha quien recoge ese testigo de héroe tras coronarse rey de Europa con el PSG. Ahora, con el MVP bajo el brazo , el menudo centrocampista luso ya prepara las maletas para el Mundial de 2026, sabiendo que si toca la gloria con Portugal, el próximo Balón de Oro tiene grabado su nombre.
Para entender la magnitud de lo que acaba de hacer Vitinha, hay que viajar diez años atrás, concretamente a la noche del 28 de mayo de 2016 en San Siro. Aquella final de Champions fue un drama absoluto entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid que acabó 1-1 y se decidió en la tanda de penaltis. El hombre que se llevó el premio al Jugador del Partido (MVP) fue Sergio Ramos. El camero abrió el marcador para los blancos en un remate ajustado y luego defendió como si le fuera la vida en cada balón durante los 120 minutos. Fue una exhibición de carácter, garra y pegada que definió la undécima copa del Madrid. Ese rol de líder absoluto, de jugador que aparece cuando las papas queman, es exactamente el mismo traje que Vitinha se ha probado y le queda a la perfección en este 2026.
l portugués fue nombrado MVP indiscutible de la final tras dar un auténtico recital de fútbol en la medular. Aunque dio el susto al retirarse con molestias físicas justo antes del pitido final , su partido fue una locura: dominó el balón, asfixió la salida del Arsenal y demostró por qué Luis Enrique no puede vivir sin él.
Ahora, el gran objetivo que tiene entre ceja y ceja es el Mundial de 2026 en Norteamérica. A diferencia de Catar 2022, donde tuvo un papel muy secundario jugando solo 119 minutos , Vitinha llega como el líder absoluto del mediocampismo de Portugal bajo las órdenes de Roberto Martínez. En una selección portuguesa con una mezcla brutal de generaciones donde el incombustible Cristiano Ronaldo sigue al pie del cañón a sus 41 años junto a jóvenes talentos como João Neves el jugador del PSG tiene claro que el objetivo es ganar la Copa del Mundo.