A ocho días de jugarse el primer título de la temporada, el Barcelona encajó una dolorosa derrota ante el Liverpool. Los azulgranas sufrieron ante un equipo mucho más rodado que dejó en evidencia su nivel defensivo.

Los problemas atrás que se apreciaron en los dos primeros partidos de pretemporada, recibieron un severo castigo en Wembley. Es cierto que el Liverpool está mucho más avanzado en su preparación, pero también que los culés conceden demasiado en defensa. Si a eso le sumamos que esta vez no estuvieron finos en ataque, podemos explicar el marcador de esta tarde.

Mucho tuvo que ver en la endeblez defensiva culé la actuación de los laterales que hoy salieron de inicio. Cámara y Aleix Vidal no fueron capaces de frenar las penetraciones de los ingleses. Tampoco se vio especialmente bien a Busquets, devorado por Lallana en la primera mitad.

En ataque, sólo Messi pareció capaz de sorprender a la defensa del Liverpool. Los de Klopp sabían que tenían que atar en corto a La Pulga y a Suárez y así lo hicieron durante casi todo el encuentro. Aún así, Messi dispuso de una ocasión clárisima, pero la mandó al palo.

En cuanto a los goles -dos de Mané, uno de Origi y otro de Grujic-, cualquiera de los cuatro vale como fotografía del partido. Todos ellos fueron recuperaciones del Liverpool en campo rival. Hablan de la relajación y la imprecisión de los azulgranas, pero también del nivel de intensidad que ya han alcanzado los de Klopp a estas alturas del verano. Los culés tienen una semana para acercarse a eso.

MARCA.