El Barça se llevó los tres puntos frente al Mallorca, gracias a un solitario golazo de Lamine Yamal. Los blaugranas meten presión al Real Madrid y Girona, que juegan durante el fin de semana, y no se descuelgan de la clasificación.

Ahora bien, los de Xavi Hernández deberán mejorar, y mucho, si quieren obtener el martes un billete hacia los cuartos de final de la Champions League ante el Nápoles. Un equipo plano y sin chispa, que se sostuvo por el desparpajo de Cubarsí defendiendo y de Lamine atacando.

Lamine despertó y reactivó al equipo y a la afición con un latigazo cruzado que fue repelido por la madera. Los hermanos Hernández trataron de agitar el árbol con dos cambios en la delantera: minutos para Vitor Roque y Lewandowski, sustituyendo a un invisible Joao Félix y a un frustrado Marc Guiu. Y el equipo empezó a respirar distinto.

Erró la primera, pero trató de desquitarse con el palo probando la misma acción. Y de qué manera. Volvió a recibir Lamine en el vértice del área y envió el mismo cañonazo cruzado, en esta ocasión, hacia el fondo de las mallas para desatar el delirio. Qué diamante en bruto tiene el Barça con el de Rocafonda. Y la afición acabó cantando «Échale huevos, el martes échale huevos» para despedir al equipo».

 

Vía: Sport.