El asturiano Luis Enrique ha sido presentado este jueves como nuevo seleccionador nacional. En un acto en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, el ya nuevo técnico de la Roja dio gracias al presidente, Luis Rubiales, y al director deportivo, José Francisco Molina, su confianza.

«Sé lo que significa ser seleccionador porque tuve la fortuna de vivir muchos años en esta casa. Es una casa renovada y estoy ilusionado de poder dar una vuelta de tuerca». «Nos esperan grandes retos y grandes objetivos. !A por ellos!», remató Luis Enrique su discurso antes del turno de preguntas.

«En la RFEF haremos todo lo posible para que te sientas cómodo y volver a ilusionarnos», le dijo el presidente, Luis Rubiales. Luis Enrique quiso recalcar el «impresionante trabajo» de sus predecesores, Julen Lopetegui y Fernando Hierro. «El fútbol es una constante evolución. Llevamos tres campeonatos sin conquistar nada. Hay muchas decisiones que tomar, un cambio generacional y casos que estudiar uno por uno», adelantó.

No quiso comentar el despido de Lopetegui a dos días del debut en el Mundial de Rusia 2018: «Eso pertenece al pasado y no creo que tenga que comentar nada». Sí respondió a una pregunta sobre su antimadridismo: «No soy anti-nada. A mi edad, hay que ser anti-pocas cosas. Represento al fútbol español».

Matizar el estilo Sobre el comentado asunto del estilo, Luis Enrique cree que un equipo de éxitos recientes como España se puede evolucionar en lo táctico, pues él ya lo hizo en el Barça. «Seguiremos siendo protagonistas con el balón, voy a reforzar ese perfil pero hay que darle matices como mejorar la presión tras pérdida, defender mejor y crear más ocasiones. Nada que no desearan mis predecesores.

Sé que es muy difícil que la selección se parezca a un equipo porque los tendré una semana al mes, pero será una semana intensa». El seleccionador aseguró que aún no ha hablado con ningún jugador («Necesito situarme»), ni siquiera con Gerard Piqué, aunque no ocultó que le gustaría contar con él.

«En mi primera lista habrá sorpresas seguro, porque siempre las hay. Hay muchos jugadores muy buenos». Sobre el trato con el grupo, avanzó su idea de diálogo: «Una de las cosas que más me gusta de entrenar es tener cercanía con los jugadores, pero el jugador siempre tiene individual y la mía es colectiva.

Me gusta consensuar unas cosas y otras son decisión del trabajador». «Si hay que meter mano dura, no tengo ningún problema», admitió tras comentar que no tratará a todos los jugadores por igual, sino a cada uno según requiera para sacar lo mejor de cada uno: «Tengo tres hijos y no les trato igual. Y a los jugadores, a uno de vez en cuando hay que darle una colleja y a otro un besazo».

 

 

Vía: 20 minutos