El Real Madrid ha cruzado la barrera de las 120 lesiones en apenas dos temporadas, una cifra insostenible que cuestiona directamente los métodos de preparación física y los servicios médicos del club más laureado de Europa.
El impacto de esta plaga no solo se mide en cantidad, sino en el tiempo que las piezas clave han estado fuera de combate. En el ranking de los jugadores con más días en la enfermería, los nombres de David Alaba y Thibaut Courtois lideran una lista negra que ha dejado al equipo huérfano de liderazgo defensivo por periodos que superan el año natural de baja. Estas ausencias prolongadas han obligado al cuerpo técnico a realizar malabarismos tácticos constantes, evidenciando una fragilidad física que parece no tener fin en la plantilla merengue.
Más allá de las bajas de larga duración, el verdadero dolor de cabeza para la institución son los jugadores cuya recurrencia en problemas médicos ha mermado su progresión. Figuras como Dani Carvajal y Éder Militão han entrado y salido de la enfermería de forma sistemática, acumulando recaídas que impiden que el equipo titular logre la continuidad necesaria en el tramo decisivo de las competiciones. Esta falta de fiabilidad muscular ha encendido las alarmas, pues se trata de piezas fundamentales que no han podido mantenerse al 100% de forma constante.
La crisis ha tocado fondo con la última baja confirmada: Ferland Mendy. El lateral francés, quien ha sido uno de los nombres más recurrentes en los partes médicos durante los últimos dos años, vuelve a caer lesionado, dejando el carril izquierdo desprotegido en un momento crítico de la temporada. Con la recaída de Mendy, el Real Madrid reafirma una estadística escandalosa que supera cualquier límite permitido para una institución de élite, confirmando que el mayor rival del equipo esta temporada habita dentro de su propia enfermería.