CD PLAZA AMADOR TRICAMPEÓN DE LA LIGA PANAMEÑA DE FÚTBOL
El CD Plaza Amador volvió a rugir en lo más alto del fútbol panameño. En una noche inolvidable en el estadio Rommel Fernández Gutiérrez, los leones conquistaron el Torneo Clausura 2026 de la LPF y se proclamaron tricampeones, alcanzando su tercer título consecutivo y sumando la décima estrella en su historia. La final, que inició a las 6:15 p.m., con un Plaza Amador decidido a defender su corona y un Alianza FC que llegó con hambre de gloria. Inicia el partido y apenas al minuto 5’, Gabriel Chiari sorprendió a todos con un remate que puso el 1-0 para los verdolagas, encendiendo la ilusión de los pericos. Pero Plaza competitivo no se quedo atrás y reaccionó con fuerza y al 26’, Rudy Yearwood apareció con un cabezazo perfecto para igualar el marcador y devolverle el alma al equipo y a su gente.
El segundo tiempo mantuvo la tensión al máximo. Plaza Amador buscó el gol con insistencia y lo encontró al minuto 73’ gracias a Davis Murillo que sacó un disparo desde fuera del área que se convirtió en un golazo, un gol que desato la euforia de la afición plazina y puso el 2-1 ante Alianza en el Rommel. Parecía que el título estaba encaminado, pero Alianza no se rindió y en el tiempo agregado, Yeison Ortega marco el 2-2, enviando la final a tiempos extras y desatando una locura verdolaga que le puso aún más emoción a una final que ya era épica.
Inicia el tiempo extra con un Rommel Fernández que estaba a punto de estallar, con ambos equipos dejando el alma en el campo. Fue entonces cuando apareció la figura de Jimar Sánchez, quien al minuto 105’ aprovechó un balón para marcar el 3-2 y devolverle la ventaja a Plaza Amador. Ese gol fue un rugido que recorrió todo el estadio, un golpe duro que Alianza no pudo revertir. Los leones defendieron con garra durante los últimos minutos, sosteniendo un resultado que ya olía a gloria.
Con el pitazo final, Plaza Amador escribió otra página dorada en su historia. Tricampeones, diez estrellas, un proyecto sólido y un equipo que nunca dejó de ser resiliente. Los dirigidos por Mario “Cholito” Méndez demostraron jerarquía, nivel y un fútbol que representa el talento panameño en su máxima expresión. Una final inolvidable con un título merecido y un club que vuelve a demostrar por qué es uno de los gigantes del país.