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INFANTINO ABRE EL MUNDIAL CON MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS

Gianni Infantino quería hablar de fútbol. El presidente de la FIFA inauguró este miércoles la Copa del Mundo 2026 en el Estadio Ciudad de México —al que describió como «una catedral del fútbol, bendecida por los dioses del fútbol»— con una rueda de prensa que se suponía festiva, pero que fue dominada por las preguntas más incómodas de los últimos años.

El árbitro somalí deportado, las visas denegadas, los precios de las entradas y, sobre todo, la relación del mandamás del fútbol mundial con Donald Trump. Infantino respondió a todo. La primera pregunta que marcó el tono fue sobre Omar Abdulkadir Artan, el árbitro somalí designado por la FIFA que fue deportado en el aeropuerto de Miami pese a contar con visa y pasaporte en regla. El caso había sacudido a la comunidad futbolística en las 48 horas previas y todos los periodistas lo esperaban. Infantino lo reconoció como un golpe, pero enseguida levantó las manos.

«Es lamentable lo que le pasó a Omar» Pero el lamento duró poco. Infantino pasó rápidamente a la defensa institucional, desvinculando a la FIFA de toda responsabilidad en la decisión migratoria de Estados Unidos. Señaló que el organismo lo intentó todo, que lo acompañaron en el proceso, pero que la resolución estaba más allá de su alcance. Fue entonces cuando pronunció las frases que ya circulan en los medios de todo el mundo:

«No controlamos todo lo que sucede en el mundo. No controlamos países ni instituciones de seguridad. Intentamos dar solución a todos los problemas que se presentan, pero no somos los reyes del mundo, no podemos imponernos a las reglas de los países»

La segunda pregunta explosiva llegó sobre Donald Trump. ¿Cómo puede la FIFA hablar de neutralidad, universalidad y apertura si su presidente tiene una relación pública y documentada de cercanía con el mandatario cuyas políticas migratorias impidieron la entrada al árbitro somalí y complicaron la llegada de delegaciones de Irán e Irak? Infantino no solo no negó la relación — la celebró.

También fue preguntado por Irán, cuya federación denunció que Estados Unidos revocó su cuota de entradas y cuyo plantel llegó a concentrarse en Tijuana, México, por la denegación de visas a 15 miembros de su cuerpo técnico. Infantino optó por el lado luminoso: «Estoy feliz», dijo. «Les prometí que si era necesario yo mismo manejaría el autobús desde Teherán para que estuvieran aquí. Así que estoy muy contento de que Irán haya podido venir y pueda jugar el Mundial.» La sala no supo si reír o indignarse.

El Mundial 2026 arranca este miércoles con el partido entre México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México. Diecisiete mil periodistas acreditados —un récord histórico, según Infantino— cubrirán el torneo. El dirigente cerró la conferencia con el entusiasmo de quien está convencido de estar en el momento más importante de su vida. «Es un momento de júbilo, de alegría».

Por: Yassir Hassan

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