La derrota en el último suspiro ante Ghana un gol en el minuto 95 que nadie en el vestuario canalero ha podido sacudirse del todo—pesa, pero no aplasta. Este martes, frente a Croacia, la selección panameña tiene por delante el partido más importante de su corta historia mundialista. Perder equivale, casi con certeza, a hacer las maletas. Ganar lo cambia todo.
Thomas Christiansen lo sabe mejor que nadie, y en la rueda de prensa previa al partido no intentó disfrazar la realidad con palabras vacías. «Todos los partidos se tienen que jugar, no vamos a pensar en Inglaterra y el de mañana es el más importante», dijo el técnico hispano-danés. «Tenemos que vivirlo desde dentro con corazón y cabeza. Si lo hacemos así vamos a conseguir un buen resultado. Veo al grupo animado con ganas de sacarse la espina.»
La peor noticia de la semana llegó horas antes de esa comparecencia. Adalberto “Coco” Carrasquilla, el motor del mediocampo panameño y uno de los futbolistas más influyentes del proceso de Christiansen, no jugará ante Croacia. El centrocampista venía arrastrando una lesión muscular en el aductor izquierdo desde el 24 de mayo, cuando tuvo que abandonar la cancha durante la final de la Liga MX entre Pumas y Cruz Azul. A pesar de todo, el cuerpo técnico confió en su recuperación y lo incluyó en la convocatoria de 26 jugadores. Hasta que el entrenamiento de este domingo cerró esa puerta.
«El equipo, el país entero estábamos ilusionados con cómo estaba evolucionando con la lesión y esperábamos tenerlo disponible para el partido de mañana y no podrá ser», reconoció Christiansen. «Coco desde que sabíamos que se lesionó estuvo bajo tratamiento con los fisios y los doctores. Había proceso y optimismo, y nada, luego no se encontró del todo bien después de una acción y por eso mañana no está.»
Podría haber sido el momento para el desánimo. No lo fue. El técnico viró rápido hacia el colectivo:
«Es una pena no tener a Coco con nosotros para este partido importante contra Croacia, pero hemos mostrado que el grupo está listo para competir y cada uno puede entrar en el partido y aportar lo que se necesita en un Mundial como este.»
La respuesta de Panamá pasará por el orden y la unidad. Bloque compacto, líneas juntas, transiciones controladas. Pero Christiansen no quiere un equipo que solo aguante.«El partido de mañana somos fieles a una manera de jugar, pero también tenemos que saber a quién tenemos enfrente. Hay que estar bien, si no tenemos la posesión, al menos saber lo que tenemos que hacer… pero cuando tenga el balón quiero proponer, quiero ser Panamá, y ojalá que con eso nos alcance para sacar algo más.»
Una de las asignaturas pendientes tras el debut fue el gol. Panamá generó situaciones ante Ghana y no las concretó. Christiansen trabajó esa faceta durante la semana y confía en que sus delanteros respondan:
«Siempre cuando hacemos trabajos de aspectos ofensivos con finalización, buscamos esto e intentamos que los jugadores se enfoquen y se concentren en esos momentos puntuales, como el posicionamiento corporal y tomárselo en serio para tener un resultado positivo.» Y fue más directo aún: «El día de mañana va a ser su día y la van a enchufar.»
El cierre de la conferencia lo reservó para la afición. Miles de panameños han viajado hasta Norteamérica para acompañar a su selección en este Mundial. Christiansen les habló directamente:
«Estaba muy orgulloso de los aficionados que nos acompañaron ante Ghana. Tendremos lo mismo ante Croacia y eso es hermoso para nosotros. Gracias por estar aquí, sentimos vuestro empuje. Todos somos Panamá, y todos vamos por el mismo objetivo.»