REMONTADA HISTORICA EN BERGAMO: ATALANTA ELIMINA AL BORUSSIA DORMUND
Cuando todo parecía cuesta arriba tras caer 0-2 en la ida ante el Borussia Dortmund, la Atalanta apeló a su carácter, su fútbol ofensivo y al alma de Bérgamo para firmar una remontada inolvidable. En una noche cargada de emociones, el conjunto italiano transformó la adversidad en una fiesta que quedará grabada en su historia europea.
Con goles de Gianluca Scamacca, Davide Zappacosta, Mario Pašalić, además del penal convertido en el 90+8 por Lazar Samardžić, el equipo italiano dio vuelta a la serie tras estar 0-2 abajo en el global. Un error de Gregor Kobel y un penal en el último suspiro sentenciaron a un Dortmund que reaccionó tarde y terminó con diez hombres tras la expulsión de Ramy Bensebaini.
El partido comenzó con intensidad total en Bérgamo. La Atalanta, conocida en Italia como “La DEA”, salió decidida a borrar la desventaja de la ida. Apenas iniciado el encuentro, Gianluca Scamacca encendió la esperanza local con el primer tanto que recortaba la diferencia en el global.
El dominio italiano fue creciendo con el paso de los minutos. El Dortmund, que había sido superior en la ida, lucía incómodo ante la presión alta y la agresividad ofensiva del equipo de Bérgamo. Justo antes del descanso, al minuto 45, apareció Davide Zappacosta con un auténtico golazo que igualaba la serie 2-2 y hacía estallar el estadio.
En el complemento, el golpe definitivo parecía llegar con el gran cabezazo de Mario Pašalić, que ponía a los italianos arriba en el global por primera vez en la eliminatoria. El desconcierto se apoderó del Dortmund.
El técnico Niko Kovač movió el banquillo al minuto 70: salió Jobe Bellingham e ingresó Karim Adeyemi. Cinco minutos después, Adeyemi marcó un golazo al estilo de Arjen Robben en el Bayern Múnich: recorte hacia adentro y definición perfecta para devolverle vida al conjunto alemán.
En los minutos finales, el partido parecía encaminarse a la prórroga. Ambos equipos bajaron la intensidad, cuidando cada detalle. Sin embargo, cuando el reloj marcaba el 90+5, ya incluso superado el tiempo añadido, una pelota larga sin mayor complicación terminó en un error inexplicable de Gregor Kobel, quien prácticamente regaló el balón.
Mario Pašalić aprovechó, desbordó y envió el centro al área buscando a Krstović. En la acción defensiva, Ramy Bensebaini levantó demasiado la pierna y cometió penal. Tras revisión y tensión máxima, el árbitro señaló la pena máxima y expulsó al defensor.
Al minuto 90+8, Lazar Samardžić tomó el balón y con sangre fría lo cambió por gol. El estadio explotó. No hubo tiempo para más.
Lo que comenzó como una misión casi imposible terminó en una noche épica para la Atalanta. De estar 0-2 abajo en el global a sellar la clasificación en el último suspiro, el equipo de Bérgamo demostró carácter, resiliencia y fe.
El fútbol volvió a regalar una de esas historias que solo se escriben en noches europeas. drama, errores, héroes inesperados y un estadio rendido ante su equipo. En Bérgamo no fue solo una victoria; fue una declaración de identidad.