Dos años han pasado desde que Panamá perdió a uno de sus más grandes ídolos del fútbol nacional, Luis “Matador” Tejada. Su recuerdo sigue vivo en cada cancha, en cada partido de la Selección y en cada corazón panameño que vibró con sus goles. Hoy, ese legado trasciende en un joven jugador que ha demostrado de lo que es capaz y que lleva su nombre pegado en el pecho, y él es José Kadir Barría.
El joven futbolista panameño que con apenas unos años ya está jugando en el fútbol internacional con el Botafogo, se ha convertido en un símbolo de esperanza e ilusión para los aficionados panameños. No solo por su talento en la cancha, sino también por la historia que lo acompaña, siendo el ahijado del eterno “Matador” Tejada. Un vínculo que lo inspira y lo guía, convirtiéndose en una motivación que está dejando huella en lo deportivo.
Barría ha dejado claro que su camino está marcado por la memoria de su padrino. Al debutar con la Selección Mayor eligió el dorsal número 18, el mismo que Tejada marcó para siempre y que ahora representa un gran lazo entre generaciones. Con ese número, Kadir logro anotar su primer gol con la Selección Nacional, dedicándolo al cielo y reafirmando que el Matador sigue presente en cada paso de su carrera.
El «Cisne Negro» ha expresado que portar el 18 es especial para el, porque más allá de un número es una representación de orgullo y compromiso. En cada partido Kadir honra la memoria y figura de Tejada, recordando las palabras que alguna vez le dijo su padrino: “Ese número te luce”. Hoy con firmeza Barría promete continuar el legado que el Matador dejó en el fútbol panameño.
La afición lo ha acogido con mucho cariño y admiración, viéndolo como la continuación de un legado que no se apaga. Kadir Barría no solo representa el futuro del fútbol nacional, sino también la memoria viva de Luis «Matador» Tejada, demostrando que el legado del Matador sigue corriendo por las venas del fútbol panameño.