Histórico. Si se le puede poner un nombre a lo que representa José Kadir Barría, es histórico. El joven futbolista panameño a pesar de su corta edad está dando mucho de qué hablar y no solo por su talento. Su historia lleva con él un peso especial que es ser ahijado nada más y nada menos que del eterno Luis “Matador” Tejada, ídolo que marcó el mundo futbolístico en Panamá y con la Selección Nacional de Panamá, siendo pieza clave para la Selección y también en la primera clasificación del país a una Copa Mundial. Manteniendo su recuerdo vivo y amado por todo Panamá.
El vínculo con su padrino se muestra en cada paso que da. Tras debutar con la Selección Mayor de Panamá, Kadir eligió el número 18 para su dorsal. Número que no es casualidad, ya que además de coincidir con su fecha de nacimiento, fue el mismo que usó Tejada en su época. Con el 18 debutó en el equipo mayor del Botafogo y triunfó en Brasil; con el 18 Panamá logró su segunda clasificación mundialista; y con el 18 Kadir anotó su primer gol con la Selección Nacional bajo las manos de Thomas Christiansen.
Ese dorsal se ha convertido en un símbolo lleno de historia, un lazo entre padrino y ahijado. Llamándolo “especial”, Kadir resaltó con mucha felicidad y orgullo que lo escogió por su padrino y que el gol que anotó se lo dedicaba a él hasta el cielo, asegurando que siempre lo mantiene presente y que sabe que Tejada siempre lo apoya y acompaña en cada momento. Incluso se compartió una conversación en la que el “Matador” le dijo que el número le lucía, y Kadir le reafirmaba que seguirá el legado que el gran Tejada dejó en el fútbol panameño.
Poco a poco, el joven jugador se ha convertido en alguien muy querido por Panamá. En cada lugar donde juega deja buenas sensaciones y el cariño que él le tiene al país es tan grande como el que recibe de su gente. Tal como sucedía con su padrino, la afición lo recuerda y lo apoya con entusiasmo, viéndolo como la continuación de una historia que no se apaga. Kadir Barría no solo brilla por su talento, sino porque mantiene vivo el legado del “Matador” Tejada, demostrando que la pasión y la conexión con su padrino sigue latente en cada juego.