Ser del Barcelona es vivir en una montaña rusa de emociones. Es vibrar con cada gol, sufrir con cada derrota y, sobre todo, soñar en grande. Y si hay un sueño que siempre está ahí, latente en el corazón culé, es el triplete: ganar Liga, Copa y Champions en una misma temporada. Teniendo cuenta que esta temporada ya se ganó la supercopa española.
No es solo un desafío deportivo, es un reto emocional. Para muchos, pensar en el triplete es recordar esas noches mágicas donde el Barça lo consiguió, cuando parecía que nada podía detenerlos. Pero también es preguntarse si este año será posible repetirlo. ¿Podrán volver a hacerlo?
Los jugadores lo saben, y aunque no lo digan abiertamente, también lo sueñan. En cada entrenamiento, en cada partido, dan el todo por el todo para lograrlo. No es solo competir, es querer demostrar que este equipo puede hacer historia una vez más. Verlos luchar en el campo hace que la esperanza crezca, incluso cuando los resultados no siempre acompañan.
Y luego está la afición. Esa que nunca abandona, que llena el Camp Nou haga frío o calor, que viaja kilómetros solo para verlos jugar. Para los hinchas, el triplete no es solo un logro deportivo, es una revancha contra las dudas, una forma de decir: “Aquí estamos, seguimos siendo grandes”.
La temporada es larga, y el camino estará lleno de obstáculos. Pero mientras haya un balón rodando y la camiseta blaugrana en el campo, el sueño sigue vivo. Porque el triplete no es solo ganar tres títulos, es devolver la alegría a quienes sienten que el Barça es parte de su vida.
Soñar no cuesta nada, y en Barcelona, soñar en grande es una costumbre. ¿Será este el año? Solo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, la ilusión no se negocia. Barcelona está vivo en Champions, Liga y Copa.
por Thomas Aristizabal